Leyendas polinesias de las perlas de Tahití
La Polinesia está llena de relatos cautivantes sobre el origen de las perlas de Tahití. La leyenda más conocida cuenta que el dios de la fertilidad y la paz, Oro, viajó en un arcoíris para visitar la tierra. Trajo consigo una ostra mágica llamada Ufi y regaló la perla negra que se formó en su interior a la princesa de Bora Bora como símbolo de su amor eterno.
Otra leyenda romántica dice que las perlas de Tahití son las lágrimas de los dioses, depositadas en las ostras cada día al amanecer. La luna inundaba el océano con sus rayos para atraer las ostras a la superficie, impregnándolas con un rocío bendecido por los dioses. Las perlas nacían de esta unión, y sus imperfecciones provenían del trueno, mientras que su perfección era resultado de su nacimiento en el momento más adecuado.